EL PARO NO EXISTE

Francisco Parra
Un profesor que yo tuve allá por los años ochenta, publico unos cuentos económicos (http://web.usal.es/~anisi/Art/C.pdf) que me han venido a la memoria tras la lectura matutina del Pais (http://economia.elpais.com/economia/2013/04/26/actualidad/1366984629_256082.html), en concreto aquél que lleva por título “el traje nuevo del emperador”, en él , David Anisi, nos habla de un país cuyo emperador preocupado por el desempleo pide consejo a dos reputados profesores de la universidad de Chichiflán que con expresiones ininteligibles y sofisticadas técnicas estadísticas y matemáticas, vienen a demostrar que el desempleo no existe. Y claro está todo el mundo les cree, y el desempleo en ese momento dejó de ser un problema en aquel reino. Exclusivamente lo era para los que en ese estado se encontraban.
Aquí David pone fin a la versión económica del cuento de los hermanos Grimm, pero la realidad viene a superar a la ficción y en la prensa me he enterado que ha sido un estudiante, el que realizando un ejercicio de clase el que ha demostrado a la comunidad científica lo desnudo que se encontraba el emperador. Vayamos pues con la historia.
En aquel país hubo una grave crisis como resultado de que utilizando sofisticadas técnicas matemáticas y estadísticas aplicadas al mercado de seguros, se financió una expansión del sector de la construcción de viviendas sin precedentes, todo iba bien, los nuevos seguros permitieron que los bancos dispusieran de más prestamos para viviendas, las familias vieron una oportunidad para comprar por vez primera su casa, o cambiar a una vivienda mejor, los precios subían y los constructores y agencias inmobiliarias vivieron unos años dorados, pero la vaca dejo de dar leche en el momento en que los precios de la vivienda bajaron, los seguros perdieron su valor y llevaron a las entidades financieras a la banca rota, el crédito dejo de fluir y la crisis se extendió a todos los sectores, las empresas unas cerraron otras se deslocalizaron y aumento el paro. El rey en un primer momento atajo la banca rota de los bancos aumentando sus gastos, e incluso realizo gastos suplementarios pagando subsidios a los que perdían su trabajo e incluso reflotó alguna que otra empresa emblemática que quedó en quiebra. A consecuencia de todo ello la deuda del reino aumento. Los profesores de la universidad de Chichiflan que habían estudiado otras bancarrotas, recogieron datos de todos los países sobre deuda publica y crecimiento y realizaron un estudio de cientos de paginas al que pusieron el pomposo nombre de “Crecimiento en tiempos del endeudamiento”, en donde expusieron que aumentar el déficit por encima del 90% del PIB daba lugar a crecimientos del -0,1% del PIB. Y como para salir de la crisis había que crecer, pues el reino se puso manos a la obra, había que reducir el déficit público.
El paro no era el problema principal, bueno para los profesores de la universidad de Chichiflán nunca lo había sido, ya que trabajar era una simple cuestión de querer cobrar más o menos, si uno quiere cobrar un tanto por su trabajo y nadie le ofrece ese tanto, pues esa persona debe rebajar sus pretensiones económicas y si no lo hace, más que estar parado lo que ocurre es que no desea trabajar y prefiere esperar a que los salarios suban, de hecho en muchos otros reinos más pobres no hay paro, quizás sea porque si no trabajan, la gente se muere de hambre. Luchar contra el paro es pues cuestión de dejar que los salarios suban y bajen según lo precise el empresario, y que los trabajadores no perciban ningún subsidio que les impida ofrecerse al salario ofrecido. Estas eran las reformas que se necesitaban para producir y vender más barato a otros reinos.
El traje estaba hecho y el rey reformó el mercado, olvido a los parados y se puso a reducir el gasto publico, reduciendo su corte. En la universidad de Chichiflán, otros profesores pidieron a un estudiante que realizara como trabajo un ejercicio emulando los resultados estadísticos de estudios consagrados, y el eligió el que relacionada la deuda publica y empleo. Le pidió a los profesores los datos y se metió en harina, pero resulta que los cálculos no le salían, y busco la causa. Primero descubrió que los profesores se habían equivocado en codificar los datos, países que determinados años debían estar en un grupo estaban en otro, se había pasado por alto las cifras de algunos países que habían tenido elevadas deudas en años con crecimientos económicos altos, y se calculaban los promedios de forma un tanto inusual, en cada país se calculaba el promedio de los crecimientos económicos con altos o bajos niveles de deudas, y luego se promediaba el resultado de todos los países que estaban en cada grupo. Si se hubiera calculado el promedio de todos los crecimientos de todos los países que estaban en cada grupo el resultado hubiera sido distinto. El caso es que el estudiante llego a la conclusión que el crecimiento económico apenas variaba entre los años en que todos los países habían tenido altas deudas y no tan altas deudas. Solo cuando los países estaban endeudados por debajo del 30% del PIB, cosa que era más bien excepcional, se podía realizar esta afirmación.
Todo el mundo quedose atónito ante aquella observación, y la historia de la desnudez del rey corriose por todo el reino para regocijo de propios y extraños. Los profesores de Chichiflán reconocieron su error, pero aún siguen afirmando que el paro no existe.
Y colorín, colorado el cuento se ha acabado.

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