Las Cajas de Ahorro, el problema.

Francisco Parra Rodríguez

Entre las noticias económicas de estos días, encontramos titulares de prensa como este de “El país” de 28 de Abril de 2011:

El beneficio del Santander cae un 5% por la mayor morosidad en España

O este otro del 27 de Abril del 2011:

España sigue lastrando los resultados del banco británico Barclys en el arranque de 2011

Los beneficios del grupo caen un 5% en el primer trimestre. La filial española tiene un riesgo con promotores de más de 3.000 millones

O el publicado el 1 de Febrero del 2011 por el citado diario:

Las cajas tienen 93.000 millones en activos problemáticos en el ladrillo

El sector tiene 38.000 millones en inmuebles, 30.800 en los nuevos grupos

En definitiva lo que vienen a mostrar dichos titulares de la prensa es que la rentabilidad del sistema financiero español está lastrada por los excesos de la época dorada de la construcción residencial en España. El crédito fácil de que gozaron promotores y hogares para la construcción y compra de vivienda creo una burbuja de precios de activos, una expansión del sector de la construcción y del empleo a él vinculado que va a costar años digerir a la economía española. Desde el punto de vista contable no cabe duda de que la vivienda en exceso construida hay que amortizarla y una parte de está cae por cuenta del sector financiero que ha de dotar provisiones para cubrir los prestamos morosos concedidos y vinculados a la vivienda residencial. Por dar una cifra, el boletín estadístico del banco de España contabilizaba a diciembre del 2010 como dudosos o morosos 13.885,1 millones de euros de crédito o riesgo de las entidades financieras en el sector de la construcción (12.407,5 millones si se descuentan los créditos dudosos concedidos para obra pública) y 16.150,5 millones de créditos dudosos concedidos a hogares para adquisición y rehabilitación de vivienda (de ellos 14.916,9 millones de euros en crédito a la adquisición de vivienda con garantía hipotecaria). El crédito dudoso o moroso en el sector de la construcción, bien se consideren los créditos concedidos a empresas o hogares, representa el 28% del crédito dudoso concedido a residentes de nuestro país,  si bien este porcentaje llegó a alcanzar el 37,8 % del crédito moroso en Marzo del 2008. La información que ofrece el Banco de España está detallada por tipo de entidades de forma que se puede analizar cual ha sido la política seguida en la concesión de este tipo de créditos y por tanto los riesgos que acumulan en sus balances los bancos, cajas y cooperativas de créditos (cajas rurales).

En primer lugar, hay que conocer como se obtiene esta estadística. Procede de un registro administrativo que se denomina Central de Información de Riesgos (CIR), y las entidades financieras están obligadas a proporcionar a la CIR los datos necesarios para identificar a las personas, físicas o jurídicas, con las que mantengan, directa o indirectamente, riesgos de crédito, así como las características de los riesgos; en particular, las que afecten a su importe y a su recuperabilidad.

Las entidades actualmente obligadas a declarar a la CIR son:

– Entidades de crédito: bancos, cajas de ahorros, cooperativas de crédito, sucursales en España de entidades de crédito no residentes y establecimientos financieros de crédito.

– Otras: sociedades de garantía recíproca, sociedades de reafianzamiento,la Sociedad Anónima Estatalde Caución Agraria (SAECA), Fondos de Garantía de Depósitos en Establecimientos Bancarios, en Cajas de Ahorro y en Cooperativas de Crédito, y el propio Banco de España.

La información sobre los riesgos incluye:

– Clase de riesgo: créditos comerciales, financieros, valores representativos de deuda, arrendamiento financiero, avales, riesgos indirectos, etc.

– Moneda de denominación: euro y moneda extranjera, con un detalle de esta para las principales divisas (dólar estadounidense, libra esterlina, franco suizo, etc.).

– Plazo medio de la operación: a la vista y hasta tres meses, entre tres meses y un año, entre uno y tres años, entre tres y cinco años, más de cinco años e indeterminado.

– Garantías: reales —cubriendo el 100% del préstamo— y parciales —cubriendo al menos el 50% del préstamo—; las del sector público y dela Compañía Españolade Seguro de Crédito a la Exportación (CESCE); las de entidades declarantes; las de entidades de crédito no residentes y las operaciones con otras garantías y sin garantía.

– Situación de riesgo: normal (situación con la que nacen todos los riesgos); vencido no dudoso (importes impagados por períodos inferiores a tres meses); dudoso no por morosidad (importes que, sin estar vencidos, presentan dudas razonables sobre su reembolso total en los términos pactados); dudoso vencido (importes vencidos hasta tres meses de antigüedad, cuya recuperación se considera dudosa); morosos con diversos plazos desde el vencimiento (importes vencidos con más de tres meses de antigüedad); suspenso o fallido (importes, vencidos o no, cuya recuperación se considera remota y, por tanto, se han dado de baja del activo del balance); y concurso de acreedores (importes procedentes de un convenio de acreedores en el que el titular atiende sus obligaciones después de deducir las quitas que se hayan pactado).

En relación con los umbrales de declaración, en el caso de los titulares residentes, el riesgo directo total (dispuesto más disponible) ha de ser igual o superior a 6.000 euros en el conjunto de negocios en España, y a 60.000 euros para los negocios en cualquier otro país. En el riesgo indirecto, el importe aplicable es de 60.000 euros para el total de negocios en cualquier país. En los riesgos de titulares no residentes, tanto directos como indirectos, el umbral se establece en 300.000 euros, salvo que el titular esté declarado en concurso de acreedores o el riesgo esté en situación de dudoso, moroso o fallido, en cuyo caso no opera dicho límite mínimo.

En definitiva, todas las entidades de crédito que actúan en España deben declarar las operaciones crediticias concedidas durante el mes por encima de un umbral mínimo, situado en los 6.000 euros para las operaciones con residentes en España. La CIR, por tanto, ofrece una cobertura muy amplia de las operaciones crediticias y del nivel de riesgo de crédito asumido por las entidades.

De acuerdo con la información de la CIR, las operaciones se pueden clasificar en créditos con ó sin problemas de dudosidad o morosidad. De esta forma, mediante la agrupación de dichas operaciones es posible calcular ratios de morosidad y probabilidades de impago. La probabilidad de impago se define como el cociente entre el número de créditos que se encuentran en situación de dudoso o moroso y el número total de créditos registrados. Por su parte, la ratio de morosidad pondera los créditos anteriores según el importe total dispuesto.

La memoria de la CIP del año 2009, última publicada, evalúa el riesgo de crédito a residentes en  entidades de depósito en 25.063.596 riesgos (número de créditos) y en 2.118.741 millones de euros su importe, calculando una probabilidad de impago del 6,3% y una tasa de  morosidad del 3,6%[1]. La evolución de ambas tasas desde el año 2000 es la que figura en el gráfico:

La estadística del Banco de España ofrece datos trimestrales de crédito y crédito dudoso a otros sectores residentes en entidades de crédito, cifra algo menor a los riesgos dinerarios declarados en la CIR por las entidades de depósito a residentes: 1.837.037,7 millones de euros. Pero a diferencia de la memoria del CIR el boletín estadístico del banco de España ofrece datos del riesgo dinerario calificado dudoso que tienen las entidades en bancos, cajas de ahorro, cooperativas de crédito y establecimientos financieros de crédito (EFC),  lo que permite hacer un análisis de la situación de riesgo por entidades de crédito, y llegar a las debidas conclusiones.

Los titulares destacados se refieren a una gran corporación bancaria, a una filial extranjera y a un conjunto de entidades domesticas que como las Cajas de Ahorro  tienen un status que podría calificarse de semi-público, y en ellos se aprecia que todas las entidades financieras españolas con independencia de su forma de gestión han caído en la trampa inmobiliaria, lo cual es bien cierto cuando se representan de forma gráfica los ratios de morosidad que hemos calculado con las cifras del Banco de España. Aún es más obviando las EFC, que al conceder crédito a residentes desechados por las entidades de depósito acusan mayores riesgos por morosidad, es fácil observar que son las Cajas Rurales las que menos riesgo en los créditos acumulan.

Figura nº1 Ratio de morosidad por entidades de crédito

Fuente: Banco de España

En fin, cosas de la vida, a más anquilosada y rancia es la entidad financiera mejor le van las cosas en esta crisis[2] y eso que hay sesudos estudios realizados por FEDEA tratando de explicar el atraso de las cajas de ahorros en base a la influencia de los políticos y el nivel formativo de los gestores (http://www.crisis09.es/libro_crisis/capitulo6.pdf).

El Grupo Santander según declaran tiene una tasa de mora del 3,61%, que está cubierta con provisiones en un 71%. Según una nota del grupo, la mora está entre las más bajas del sector tanto a nivel de Grupo como en cada uno de sus mercados. En España, la tasa de mora es del 4,57%, claramente por debajo de la media del sector. En diciembre del 2010 la media del sector según cálculos realizados con los datos del boletín estadístico del Banco de España era del 5,81%, en los bancos del 5,83%, en las cajas de ahorro del 5,82%, y en las cooperativas de crédito del 4,48%, menor que la mora que declara el Grupo Santander para España. En lo que al riesgo de morosos en los créditos hipotecarios siguen destacando las Cajas Rurales: 2,22% en los bancos, 2,45% en las cajas, y 1,70% en las Cajas Rurales, y un 2,40% en el conjunto del sistema financiero. Su evolución se representa en la figura siguiente:

Figura nº2. Ratio de morosidad en créditos hipotecarios por entidades de crédito.

Fuente: Banco de España

Si analizamos el comportamiento habido durante la crisis en lo relativo a la concesión de crédito, y en particular al sector de la construcción, tampoco apreciamos diferencias relevantes entre unos y otros operadores, ya que hubo barra libre en todas las entidades, es decir todas aumentaron en crédito a similares tasas intertrimestrales y en los mismos momentos, los mayores incrementos se fechan en los años que van del 2004 al 2006:

Figura nº 3. Crecimiento del crédito a otros sectores residentes, por entidades de crédito. Tasa de crecimiento de un trimestre sobre el trimestre anterior.

Fuente: Banco de España.

Entonces, si unos y otros, tienen los mismos pecados, porque las cajas ahorro tienen que sufrir tanta penitencia. La única razón es su tamaño, son pequeñas a escala internacional y no pueden tapar sus vergüenzas con los resultados favorables de sus operaciones en otros mercados emergentes o no dañados por el boom, pero no hay que engañarse aquí salvo los “rurales” todos se emborracharon con la burbuja inmobiliaria, pero la “resaca” no la aguantan todos los cuerpos por igual.

Alguien me contó que en el siglo XIX cuando las entidades financieras construían su sede central utilizaban una estética que las representara sólidas para sus clientes, pétreos edificios con ornamento clásico que diera confianza. Ahora estas entidades construyen edificios ligeros, de cristal y acero, desafiando la gravedad como las torres Kio. El cambio de estética acompaña al modelo de gestión, ya que a los ejecutivos que decidían el futuro de aquellas entidades, sentados en amplios sillones estilo imperio alrededor de robustas mesas de madera de nogal construidas en una sola pieza, les importaba el riesgo y sus entidades eran tacañas a la hora de dar crédito. Ahora sentados en salones con decoración minimalista y cuadros abstractos, lo que les interesa a los ejecutivos es la aventura y más aquellas que les reportan mayores réditos a corto plazo, porque de ahí deriva su principal remuneración. Es la dirección por objetivos, si en la “city” me prestan barato, envió fax a los directores de las oficinas y les encomiendo a que concedan su alícuota de crédito, ya que con los diferenciales sobre euribor, los seguros voluntarios-forzosos, los planes de pensiones, las domiciliaciones y comisiones varias, aumenta la rentabilidad de la operación y el valor de las acciones del banco. Devolver lo prestado, depende de la ratio de morosidad del sector, y si las estadísticas la muestran baja, así la valoran los financieros de la “city”. Las Cajas de Ahorros eran el paradigma del gobierno conservador, dedicadas al depósito a plazo, liquidez y negocio interbancario, aunque de cuando en cuando les caía algún muerto por orden primero del gobernador y después del presidente autonómico, ganaban poco pero seguro. La CECA, el Banco de España, quizás algunos entendidos, quien sabe quien les aconsejaron profesionalizar la gestión, es decir abandonar ese modelo de gestión personalizada a clientes ya entrados en años y introducirse en el negocio del crédito: se promociona un edificio, los compradores se subrogan en el préstamo al promotor, se contratan seguros, domiciliaciones y demás servicios, y además se reserva el mejor local parala oficina. Así, las cajas de ahorros con fuerte carácter provincial  poblaron España de oficinas de costa a costa. Todas las cajas de ahorros han seguido este patrón, da igual el grado de independencia política que tuvieran, el carácter de los patronos fundadores  o el color político que las haya dominado, todas hicieron lo mismo,  lo mismo que hacían los bancos, entrar en el siglo XXI: el de la banca por Internet, los fondos de inversión, las finanzas innovadoras y el crédito generoso. El problema era que las cajas no tenían tamaño suficiente para vivir en este mundo. La solución para las Cajas españolas es básicamente engordarlas, esto es reducir su número y que las que queden sean más grandes. Lo curioso de la solución urdida en los despachos del Banco de España es que las que padecían las mayores resacas, Caja Castilla la Mancha y Cajasur, hayan ido a parar precisamente a las cajas que mejor han sabido mantener la esencia local y provinciana de estas instituciones: Caja Asturias y las cajas vascas. Por lo que se ve a la primera también le trataron de endosar a la CAM, que tanto se expandió durante el boom inmobiliario, pero como se duda de su real situación, seguramente acabará en manos del estado. En fin menos cajas y más parecidas a los bancos, y así hasta la próxima burbuja.

En el mercado bancario la confianza es un factor clave, así los depositantes confían en que el dinero que aparece anotado en sus extractos y libretas se haga liquido (moneda y billetes) cuando ellos lo ordenen, de igual manera cuando firman un cheque contra sus cuentas de depósito confían en que el banco cumplirá con el “pagese”, de igual manera que el tenedor del talón cuando lo ingresa en su banco confía en que el banco haga una anotación de abono en su cuenta a la vez que un cargo en la cuenta del titular del cheque. Se dan cuenta que todo lo que media en la operativa bancaria son apuntes contables y confiamos que todas las anotaciones sean correctas, es decir tengan su respaldo. Incluso cuando cambiamos dinero de nuestros depósitos por participaciones en fondos de inversión o en el capital social de las corporaciones industriales que cotizan en bolsa, no recibimos a cambio más que una anotación que nos acredita  que todo esta bien hecho,  no recibimos títulos pomposos, ni escrituras notariales, solo extracto  que nos dice que el banco en nuestro nombre dispone de tales acreditaciones de propiedad financiera. En el fondo toda prueba de nuestra riqueza financiera reside en los ordenadores de los bancos, de igual manera ocurre con nuestras deudas, también están ahí y confiamos que la contraparte lo sepa. Dado que la confianza en que los bancos funcionan no está en los inmuebles y propiedades que tengan[3], ni en los eventos que patrocinen, ni siquiera en los dividendos que paguen a sus accionistas o en  lo bien que remuneren a sus cúpulas directivas, sino en que sus contabilidades sean veraces, los reguladores monetarios les exigen pulcritud en este apartado, han de rendir cuentas diarias y se les somete a numerosas inspecciones, y así cuando el balance del banco se descuadra, el banco central le obliga a un cuadre inmediato pidiendo dinero a otros bancos ó prestándoselo él. Si el desbalance persiste, se le ofrece a precio de ganga a otro banco, y si nadie lo quiere se nacionaliza. La única vez que el sistema se quiso saltar el guión fue cuando quebró de Lehman Brothers, este banco no cuadro, nadie lo quiso y cerro de un día para otro, pero la confianza entre bancos tembló y los bancos centrales, es decir los estados, garantizaron que aquello no volvería a ocurrir. No hace falta comentar la respuesta del estado irlandés en su crisis financiera, o la respuesta posterior de los estados occidentales garantizando depósitos y avalando la actividad bancaria, como ven la última garantía de que nuestras anotaciones lleguen a  puerto reside en el rescate de los estados.

En estas circunstancias es fácil ganar dinero en el sector, a cuanto más grande se es hay más garantías de que el edificio se va a apuntalar pase lo que pase, y entonces para que hacer una política adecuada de riesgo, o ser prudentes en la gestión bancaria,  si con ello se va a ganar menos. Las reformas en la gestión siempre limitativas del beneficio bancario acabarán siendo interferencias intolerables de las autoridades y acabaran en aguas de borrajas. El objetivo es ganar dinero como y con lo que sea. Consecuente con ese modelo bancario, el Banco de España pide que las cajas se conviertan en grandes bancos y que abandonen de una vez por siempre el anterior modelo, al fin y al cabo cuando haya problemas el gobernador del Banco lo único que tiene que hacer es pasar el “marrón” al Ministro de Hacienda.

La morosidad actual pasará, no cabe duda, con una prudente gestión de la crisis y si los mercados no empobrecen más a los hogares. En la actualidad el crecimiento de los créditos dudosos en todas la entidades no es mayor que el que había antes de la crisis:

Figura nº 4. Crecimiento del crédito dudoso a otros sectores residentes, por entidades de crédito. Tasa de crecimiento de un trimestre sobre el trimestre anterior.

Fuente: Banco de España.

Y si por otro lado, se consigue de una vez por todas levantar el crédito productivo, hay que esperar que al crecer el denominador de la ratio la tasa de morosidad se reduzca. Pero los vientos no soplan en esta dirección, y al igual que empezamos esta crónica con titulares de prensa, terminaremos con este otro titular de “El País” de 29 de abril del 2012 tan desesperanzador:

El Santander cree que el crédito caerá en 200.000 millones más en dos años

El otro día un pariente mío, pequeño empresario, me comentaba indignado como  era posible que, en los momentos del boom de la construcción, a la vez que a los promotores se le daba el crédito que querían o a los hogares se le ofrecía crédito por encima del valor de la vivienda que querían hipotecar, a él para ampliar su proyecto empresarial que autofinanciaba al 50%, para obtener un crédito hipotecario sobre su fábrica le habían mirado hasta el deshuello. La verdad, no supe que contestarle, pero me imagino que algún “lumbreras” que trabaja en el sector realizó algún informe en el que desaconsejaba la inversión crediticia en su sector por su baja rentabilidad. Cosas de la vida su fabrica sigue funcionando en tanto que los bancos y cajas acumulan patrimonio inmobiliario.

——

El día 16 de Junio del 2011 el Banco de España ha publicado nuevos datos sobre la morosidad bancaria, esta a vuelto a subir y ahora se sitúa en el 6,36% , lo que significa un repunte que rompe la tendencia iniciada en marzo, cuando la mora de la banca cayó por primera vez en cinco meses. En el crédito concedido a los promotores inmobiliarios, donde se acumulan las tasas más altas de morosidad, la mora asciende hasta el 15,24% , la cifra más elevada la historia. En el crédito  para la adquisición de vivienda con garantía hipotecaria, la tasa de mora fue de un 2,41%, un leve aumento frente al 2,40% de diciembre de 2010. Antes del estallido de la burbuja inmobiliario, en 2008, esta tasa se situaba por debajo del 1%. Por tipo de entidades, los bancos, situaron su mora en el 6,45%, las cajas en en el 6,26% y las cooperativas en el 5,68%. Sin comentarios.

[1] El riesgo dinerario dispuesto en entidades de crédito es de 26.741.531 riesgos y 2.368.515,9 millones de euros, en tanto que el riesgo de firma (avales  y riesgos indirectos) es de 588.030 riesgos y 26.741,5 millones de euros.

[2] A mayor escala, es decir a la del nivel internacional de las finanzas, el aumento de cuota de mercado de los bancos españoles frente a los grupos internacionales viene a mostrar otro tanto, a cuanto menos títulos de Harvard se tienen mejor funcionan los bancos.

[3] Recuerden que el Banco de Santander se desprendió recientemente de la propiedad de prácticamente todas sus propiedades destinadas a ejercer el negocio bancario.

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