De como crear empleo

Francisco Parra

A estas alturas de la película nadie sensato duda de que los problemas que ha generado la crisis de las subprime (crediticio-inmobiliaria en España) solo tienen solución desde la economía real, ya que todo parece indicar que la economía financiera más que resolver problemas los crea, y a pesar de todo permanece intacta. La solución desde la economía real es bien sencilla: crear actividad económica y empleo, y ello es cuestión de las empresas y del sector público. Como el sector público ha quedado bien exprimido porque ha tenido que salvar bancos y/o a pagar el desempleo de la legión de parados que ha dejado en el dique seco la burbuja financiera-inmobiliaria, es la empresa privada la última esperanza para que las aguas retornen a su cauce, es decir, a la senda del crecimiento económico. Es un hecho cierto que las empresas no crean empleo si no obtienen beneficios en su negocio, y por tanto encontramos al gobierno irlandés defendiendo numantinamente su reducido impuesto de sociedades. Si el crédito ayuda, el político ya no tiene otra cosa que hacer que esperar y obtener los ansiados réditos electorales.

Este es el sentir general de los que confían en el mercado y en su mano invisible, aunque hay gobiernos, también alguno conservador, que no acaban de fiarse del todo de lo de la mano invisible, y creen que no vendría de más una ayudita macroeconómica: la devaluación competitiva. Si el crecimiento mundial se desplaza a Asia, allá habrá que buscar nuevas oportunidades de mercado, y si gano competitividad abaratando la moneda pues a ello. Pero como no existe un superávit comercial mundial, y el exportar a Asía depende a su vez de que los asiáticos revalúen, y estos no están por la labor, las autoridades económicas mundiales acaban advirtiendo de la imposibilidad de cuadrar el círculo. Como el crédito falta, se crea dinero y a esperar que el flujo circular haga llegar el dinero que necesitan las empresas, esto es la flexibilización cuantitativa. En cualquier caso, no me dirán ustedes que ambas medidas no entrañan una cierta desconfianza en que los mercados reales y financieros por si mismo sean capazes de restituir la situación de la economía occidental a la de los momentos previos a la crisis.

Muchas cabezas económicas estos días están dándole vueltas al tema, y nos presentan todo tipo de estrategias para devolver la confianza a los mercados para que las aguas vayan por “su“ senda. A los españoles nos ha tocado el adelgazamiento del estado, la subida de los impuestos que pagan los consumidores, el despido, y ahora, al igual que a otros ciudadanos europeos la reforma de las pensiones. Nuestras cabezas económicas utilizan sofisticados modelos para justificar la utilidad de estas estrategias. Quizás tengan razón, pero continúo sin ver una relación directa entre todas estas medidas y lo que nos preocupa: crear actividad económica y empleo, aunque como el gobierno irlandés, el español confía en que su política favorezca las condiciones en las que se desenvuelven las empresas. Zapatero se reunirá con las 25 grandes porque sin duda confía en que son ellas las que van a sacar a España del marasmo económico.

A la vista de cómo se va desarrollando todo, empiezo a creer que la burbuja financiera no solo nos ha jodido el presente, sino que también nos ha hipotecado el futuro, sobre todo a los ciudadanos de a pie, y creo que sin el concurso de los consumidores, pocas oportunidades de negocio van a tener las empresas aunque los gobiernos se empeñen en ponérselo en bandeja de plata.

Como salir de la crisis, pues, centrémonos en el caso español, no llego a ser el tigre del mediterráneo, pero en su momento la economía española parecía un perro de presa, bancos y empresas que antes eran públicas adquirían sociedades allá donde se les presentaba la oportunidad. La economía española convive con el paro, tasas del 20% ya las hubo, y situaciones económicas tan preocupantes como está también y se resolvieron. Se acuerdan de la crisis industrial, los pactos de la Moncloa, las reconversiones, etc…; claro que las cabezas económicas en aquellos tiempos más que confiar en la mano invisible del mercado se empeñaron en domeñarla, y de aquellas reconversiones y reestructuraciones se crearon una serie de grupos industriales: Acerinox, Arcerlor, grupo CELSA, grupo FerroAtlántica, que en el presente son multinacionales de un sector tan global como la metalurgia y con capacidad de exportar, incluso a los países asiáticos. Se acuerdan del textil, pasamos de producir a distribuir: “la arruga es bella”. Las eléctricas y Telefónica, también se convirtieron en multinacionales, una vez privatizadas, pero no me negaran que acumularon músculo financiero con tarifas públicas que siempre les favorecieron. Los bancos, se acuerdan, el Banesto, el BBVA(rgentaría), cuantos hoy día estarán echando de menos al banco hipotecario,  aunque podría haberle pasado lo que al Hypo Real Estate. ¿Quién sabe?. Red eléctrica, y el sistema eólico es otra de las joyas de la corona, pero con tarifas y primas públicas de por medio.  Las empresas de ingeniería, meritorio que no hayan sucumbido a la crisis y además en estos tiempos osen hincarle el diente al gigante alemán de la obra pública, pero no me negaran que los fondos del FEDER han contribuido a su fortaleza. En fin la mano invisible o visible del mercado. De estos fondos también se benefició en su día la gran “mamma” de empleo industrial español: la industria del automóvil.

Bien harían pues los catedráticos y doctores de economía, por lo que se ve tenemos más de cien, el que dedicaran sus talentos a planes y programas de  este tipo. Podríamos empezar a construir la cuarta revolución industrial: el desarrollo industrial eléctrico. Condiciones no nos faltan: sector eólico desarrollado con capacidad industrial, fabricas que montan automóviles, empresas auxiliares produciendo todo tipo de componentes, una gestión del sistema eléctrico adecuada  para ello, y empresas de ingeniería con nivel y experiencia demostrada para tender redes de uso público, y por si algo faltaba tenemos que dejar de producir energía en horas nocturnas. Pero no parece que ello sirva para completar los curricula de nuestros economistas, lo que toca es la economía del conocimiento, ya saben la biotecnología, las TIC, el I+D+i y todo eso; lo que hacen los europeos. Claro que si todos hacen conocimiento podría pasarnos lo que a les pasa a los bodegueros. Ser bodeguero da clase: empresarios de éxito, artistas, constructores, se han hecho bodegueros, en fin no van a ponerse a fabricar fabada asturiana, aunque también sea actividad del sector alimentario. Pero tanto bodeguero ha creado una burbuja de bodegueros y quizás más de uno acabe arrepentido de en donde ha colocado sus ahorros, entre tanto los fabricantes de fabada acabaran tan campantes. No se, quizás tengamos algún gen que nos predisponga a la aplicación comercial del conocimiento y destaquemos entre franceses, alemanes, ingleses, canadienses, americanos,… todos ellos dedicados a producir conocimiento, para exportárselo a los chinos. Pero uno se pregunta si no ocurrirá más temprano que tarde el que las unidades de I+D de las multinacionales  se deslocalicen hacia los países emergentes, que sin duda tendrán talentos como los nuestros y además con la pequeña ventaja añadida de que quieren menos tiempo libre y de paso cobran menos. En fin a los americanos ni Silicon Valley, ni el tener domiciliadas en su país las principales corporaciones globales del conocimiento les está siendo de gran ayuda para salir de la crisis. Si no a que tanta devaluación competitiva y flexibilización cuantitativa. Como a nosotros la banca nos ha hipotecado el futuro.

Japón, se acuerdan de la década pérdida y todo aquello, con el boom de literatura económica que a originado la actual crisis, he tenido ocasión de entender que paso. En su época dorada, Japón funcionaba más menos así: unos señores muy serios eran nombrados ministros de las carteras económicas, con el asentimiento de otros señores muy serios que eran los banqueros, y cuando acaban su mandato, los ministros, acababan siendo ejecutivos de las empresas industriales japonesas: Toyota, Mitsubishi, Sony, etc… que estaban controladas por los bancos, que no solo detentaban la mayoría del capital social, sino que además les facilitaban el crédito que necesitaban para exportar a medio mundo. La sintonía era perfecta, la política económica se cumplía a rajatabla, pero los ejecutivos japoneses eran los peores pagados del mundo multinacional. Luego las multinacionales japonesas aprendieron a financiarse en los mercados financieros mundiales, se sacaron la tutela de la banca, los ejecutivos  mejoraron sus emolumentos, los banqueros diversificaron su negocio prestando a los hogares para  comprar viviendas, los precios inmobiliarios subieron, también lo hizo la bolsa de Tokio, EEUU aconsejo devaluar el yen para aliviar su déficit comercial con Japón, pincho la burbuja, los bancos se arruinaron, llego la restricción crediticia y así durante 10 años, y ahora con devaluaciones competitivas tratan de hacer lo que los demás : exportar bienes a China.

En España tenemos ahora una oferta inmobiliaria muy elevada, y todavía a precios muy elevados, esta oferta tarde o temprano acabará en manos de los bancos y cajas que prestaron los fondos para su promoción, si el empleo no se levanta a esta oferta de promotores se unirá la de los propietarios que no puedan hacer frente a su hipoteca, en fin pintan bastos. Pero habría que considerar un hecho singular, buena parte de la oferta construida, sobre todo la localizada en zonas de litoral, puede acabar en manos de jubilados europeos si se comercializa adecuadamente y a un precio sugerente.  Hay un dicho entre los viejos empresarios que dice  “a mal negocio cortarle las patas”. Esto es lo que hay que hacer, y si se las cortamos, aunque no sea tan “chic” como lo del conocimiento, seguro que se creará empleo ya que estos nuevos residentes precisan de servicios hosteleros, recreativos, deportivos, culturales, personales y sanitarios; y créanme  en las zonas residenciales de Florida y California no se vive mal.

Por ultimo están las empresas que son las que tienen que crear empleo, en España hay  3.291.263 empresas, muchas más de las 25 con las que Zapatero se va a entrevistar, 1.774.005 no tienen asalariados, son empresas de autónomos, 893.005 tienen entre 1 y 2 asalariados, si quieren continúo… las que tienen más de 20 asalariados representan menos del 5% del total. En el año 2009 y con la crisis a cuestas hubo 321.180 altas de empresas y 399.106 bajas de empresas, de las altas 249.864 no tenían asalariados y tan solo 1.382 contaban con más de 20 asalariados, el 0,41% del total. Se afirma que un 70% de los negocios que se emprenden no llega a los 4 años de vida, pero no es menos cierto que ocasionalmente un comercio acaba convertido en un emporio de la distribución, o un taxista termina dirigiendo una compañía de transporte  aéreo, seguramente es la misma probabilidad de que un estudiante de preescolar acabe recibiendo un premio Novel, o quizás sea mayor  ya que tales premiados por estos “lares” escasean; sin embargo, no desesperamos y queremos una política educativa  de futuro, que es necesaria, y seguro que rendirá frutos al igual que en su día lo fue la deportiva. Sin embargo, política para estos empresarios pequeños, no hay, faltaría más, debe ser el mercado el que ha de poner a todos en su lugar. Entre tanto desaparecen uno de cada tres pequeños empresarios y nadie les da una oportunidad de continuar de nuevo. Como a los chicos que se despistan en la adolescencia y tratamos que sigan escolarizados, la persona que emprende un negocio por pequeño que sea tiene que tener apoyos, financieros se entiende, para continuar o poder empezar de nuevo si las cosas no le van bien, y a lo mejor así conseguimos que un mayor número de jóvenes universitarios españoles opten por ser empresarios y no el trabajar en la administración pública.

Establecer relaciones comerciales con los países emergentes también es una buena cosa para estos tiempos de zozobra, y según cuentan los bancos y telefónicas con intereses en los mercados latinoamericanos ganan ahora allá más que acá, pero estando tan cerca los países emergentes con los que compartimos idioma y cultura, no me negaran que, como el resto de los gobiernos europeos, nuestros políticos parecen más interesados en los mercados asiáticos que en los latinoamericanos. Supongo que en el tiempo más de uno de nuestros jóvenes parados sobradamente preparados acabará teniendo una exitosa carrera profesional allende los mares.

Pero nada de esto seguramente valdrá para calmar los ánimos de los mercados financieros, ya que el gran hermano, solo quiere una cosa: fondos para especular, ya sean blancos o negros, públicos o privados, y nuestro país aún mantiene esa reliquia histórica de los fondos públicos de pensiones, ¡a por ellos!.

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