GUERRA CAMBIARIA

Francisco Parra Rodríguez

Que los mercados financieros no funcionan como debieran es un hecho, y buena prueba de ello es la actual guerra de divisas. Lo que se enseña en las facultades de económicas es que en el mercado de divisas hay diariamente una necesidad de moneda corriente, utilicemos el ejemplo el dólar y el euro, por un lado las empresas europeas que tienen que realizan compras en el mercado americano (exportaciones para los americanos e importaciones para el país en donde se ubican dichas empresas), necesitan cambiar euros por dolares para efectuar dichas transacciones; por otro los turistas europeos que visitan los EEUU que necesitan cambiar euros por dolares para disponer de efectivo durante la visita; los hogares que envían fondos (remesas) a sus familiares residentes en USA también tienen que cambiar moneda nacional por dolares ; y, finalmente, los inversores europeos que desean invertir en acciones, bonos o cualquier otro producto financiero americano primero tienen que convertir sus fondos de euros a dolares para efectuar después sus operaciones. Estas necesidades de cambios diarios constituyen la demanda de cambio de dolares por euros. En el lado contrario, están las empresas americanas que compran bienes y servicios en otros países (importaciones para los EEUU y exportaciones para los otros países) y que necesitan cambiar dolares por la moneda en cuestión, los turistas americanos que necesitan cambio en euros, las remesas que los hogares americanos envían a sus familiares que residen en la UE, y los inversores americanos que cambian dolares por euros para comprar acciones, bonos y cualquier otro producto financiero al otro lado del atlántico, esta sería la oferta de dolares por euros que se genera cada día. Cuando se cruzan las demandas de cambios de dolares frente a euros, con las ofertas de cambios de euros frente a dolares, se establece el tipo de cambio corriente. En consecuencia si en el mercado divisas hay más necesidad de cambiar, pongamos por ejemplo, euros por dolares que dolares por euros, el euro se apreciará y consecuentemente se depreciará el dólar, viceversa ocurrirá lo contrario. Es decir, lo que hace apreciar el euro son las compras o importaciones que las empresas americanas realizan en los mercados europeos (exportaciones para los europeos), las necesidades de euros de los turistas americanos que nos visitan y las inversiones que realizan los inversores americanos en los mercados financieros europeos.
El mercado de divisas es si no es ni bueno ni malo, ya que un país exportador de bienes y servicios verá apreciar su tipo de cambio y con el tiempo su ventaja competitividad en los mercados de otros países se verá reducida por la apreciación de su moneda corriente. China, desde hace años es el principal exportador de productos industriales manufacturados y de todos es sabido que la manufactura China inunda los mercados mundiales, vervigracia, según la teoría económica el yuan se tenía que haber apreciado en los mercados de cambio haciendo desaparecer la ventaja comercial de la producción china. Claro que esto no ha ocurrido, ya que el tipo de cambio acaba siendo un objetivo de política económica china y en consecuencia el banco central chino interviene, es decir que el tipo de cambio en si no se determina siempre en “libre” concurrencia.
Veamos como se hace eso, si un país con elevadas exportaciones como China quiere mantener su ventaja competitiva en los mercados de bienes y evitar que se aprecie su moneda, debe de compensar la demanda de cambios de yuanes por euros o dolares que les hacen las empresas europeas o americanas que quieren adquirir bienes en el mercado chino, con ofertas de cambios de euros o dolares por yuanes para que en el cruce de demandas y ofertas el tipo de cambio del yuan quede inalterado, y como el banco central de China tiene una amplia liquidez de dolares y euros por las operaciones comerciales que realizan las empresas chinas, y en vez de ponerlos en circulación en el mercado de divisas los emplea para adquirir acciones, bonos, etc… americanos y europeos; ocurre así que el gobierno chino es titular de acciones y bonos de medio mundo.
Ante la actual recesión económica, lo que todos los gobiernos buscan es un aumento de la demanda agregada para estimular su decaída economía, y como los mercados financieros penalizan los déficit públicos, entonces el estimulo ha de venir de la mano de la demanda exterior, es decir del aumento de las exportaciones y dado que para hacer más competitivas la producción nacional solo es posible, bien reduciendo los costes (salariales) lo cual debilita el consumo o bien haciendo devaluaciones competitivas, en una lectura keynesiana del funcionamiento de la economía, los gobiernos unos para estimular su debilitada economía y otros por no perder comba optan por depreciar su moneda, claro que el sentido común impone otra cosa, ya que si todos los países quieren vender ¿quienes van a comprar?. Como se señala al principio la exportación de unos acaba siendo importación para otros. De continuar esta guerra de divisas, lo que acabará produciendo es una caída mundial de precios de exportación, deflación interior, reducción de los rendimientos empresariales y un agravamiento de la crisis, y por eso está preocupado el FMI.

Repasemos la posición que tienen las diferentes áreas económicas, China no está dispuesta a perder competitividad internacional ya que una parte importante de su sector industrial depende de los mercados exteriores, y en palabra del primer ministro, Wen Jiabao, si China revalúa rápidamente su moneda “muchas de las empresas exportadoras tendrían que cerrar y muchos trabajadores tendrían que volver a sus pueblos”… “Si China sufriera convulsiones económicas y sociales, eso sería un desastre para el mundo” … “no funciona que nos presionen sobre el tipo de cambio del yuan”. En consecuencia China dejará que su moneda se devalúe, pero a su ritmo. Las autoridades Chinas además han mostrado su disposición a adquirir bonos griegos para evitar así las excesivas presiones de los mercados financieros sobre el euro. Japón fue quien inició la guerra cambiaria interviniendo en el mercado de bonos para devaluar el yen, consciente de que la recuperación de la economía China estaba teniendo efectos beneficiosos para su economía vía aumento de sus exportaciones, no está dispuesta a perder esta ventaja competitiva tras una década de bajo crecimiento económico y con el convencimiento de que la burbuja nipona de finales de los 90 se origina en parte por las presiones de las economía desarrollada a revaluar el yen con el propósito de reducir el déficit comercial americano, esto es lo que se conoce con el nombre de los Acuerdos de Plaza y Louvre. EEUU es el país más endeudado del mundo, en los 90 el déficit comercial americano aumentaba en la medida en que aumentaba el superávit nipón, y ahora aumenta al compás del superávit chino, con los primeros acordaron una política cambiaria que perjudicó a todas luces a la economía japonesa, y como el dólar está sometido al férreo control de las autoridades chinas y estás no van a devaluar, tratan de encontrar ventajas competitivas con la vieja Europa, de forma que entre junio y septiembre el dólar se ha infravalorado más de un 15% con respecto al euro. La unión monetaria europea, es decir Alemania y 15 países más que forman el área del Euro, no tiene objetivo de política cambiaria, el euro fluctúa en los mercados y como a Alemania siempre ha navegado con moneda fuerte, el euro ha mantenido su fortaleza por la vía de la disciplina fiscal, ya que el Banco Central Europeo se ha abstenido de intervenir en el mercado de divisas, el rigor monetario europeo solo se ha interrumpido para dar liquidez a la banca europea después del colapso financiero a que se llego cuando estalló la burbuja de las subprime, y con muchas dudas se ha planteado un rescate para Grecia por si lo necesitara. A pesar de que los peores alumnos en materia de disciplina fiscal fueron Francia y la propia Alemania, el BCE no suele intervenir en materia cambiaria de forma que en principio no existe la devaluación competitiva en área euro, pero tras la crisis de la deuda de Grecia, Irlanda, Portugal y España han sido los propios mercados financieros los que se han encargado de hacerla, a finales del 2009 el euro se cambia a 1,5 dolares, y en junio del 2010 se había depreciado cotizando a 1,22 dolares, de ahí el impulso exportador de la economía alemana que se permite ahora incluso subidas de salarios para fortalecer la demanda interna, y es el éxito en la recuperación Alemana el que tratan de emular el resto de los países con sus devaluaciones competitivas.
En definitiva, libre el mercado de divisas no lo es, como no lo suele ser ningún otro mercado en el sentido de que multitud de compradores y vendedores determinan precios de equilibrio, ya que en todos los mercados, y este no es ninguna excepción, siempre hay algún agente que tiene un mayor poder de mercado que el resto para inclinar la balanza a su favor, y como se ve en el mercado de divisas, es el gobierno chino el que tiene la sartén por el mango, de forma que lo de los exportadores, importadores, turistas e inversores cambiando divisas y estableciendo cambios competitivos solo pasa en las novelas, es decir en los libros de teoría económica.

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