Crisis Europea y Teoría Cuantitativa del Dinero.

Francisco Parra.

Doctor en Economia UNED.

En Europa el denominador común de los gobiernos actuales en materia de política económica es su acentuada orientación neoliberal  y los magros resultados obtenidos en la gestión de la crisis hasta el presente.

En http://www.ilo.org/public/libdoc/ilo/2009/109B09_59_engl.pdf se realiza una comparativa internacional de las medidas de política fiscal puestas en marcha por los distintos países para dar respuesta a la crisis económica que se desencadena tras el fiasco de las subprime:

Como se puede apreciar, los países europeos y entre ellos el nuestro están a la cola de la clasificación. En la figura siguiente se muestra la comparativa de la utilización de los estímulos fiscales y financieros, ambos en porcentaje de PIB, entre diferentes gobiernos europeos y el de EEUU:

La extensión de las medidas de política monetaria frente a las fiscales en la Europa neoliberal es como se ve abrumadora y contrasta con el uso más equilibrado de ambas políticas en el gobierno de Obama.

Del Informe Mensual, núm 336 – Junio 2010 del Servicio de Estudios de la Caixa (http://www.pdf.lacaixa.comunicacions.com/im/esp/201006_esp.pdf ) recogemos la coyuntura reciente y las previsiones de que se realizan sobre la evolución en el 2010 de las principales economías:

Sin considerar las previsiones de la evolución futura, es evidente que la orientación  neoliberal de la política macroeconómica en Europa esta dando peores resultados que en los EEUU en donde se ha combinado la política monetaria con una fuerte expansión del gasto fiscal.  China, economía que estaba orientada a los mercados de exportación y con una política keynesiana clásica obtiene una tasa de crecimiento del PIB del 11,9% en el primer trimestre del 2010  y según el informe de la Caixa con riesgos de sobrecalentamiento.

Sin embargo, los gobiernos de la vieja Europa lejos de rectificar en su política económica exigen ahora de nuevos recortes fiscales ¿cabe mayor ceguera?.

Analicemos las posibilidades de la política monetaria en los momentos actuales.

Los efectos macroeconómicos de la expansión de la base monetaria en la tradición neoliberal y monetarista, se basan en los postulados de la teoría cuantitativa del dinero que se formula así:

P×Y=M×V

Done P, son los precios, Y el producto bruto real (el PIB), M la cantidad de dinero que circula y V la velocidad a la que circula ese dinero.

Esta igualdad cuyos antecedentes están en la Escuela de Salamanca, que es como se denomina a los teólogos de la Universidad de Salamanca que allá por el siglo XVI se mostraban preocupados por los efectos que la abundancia del oro procedente de America estaba originando sobre el nivel de precios interiores, viene a mostrar que el valor monetario (P×Y) de lo que se produce en un país o área económica se iguala a la cantidad de dinero o medios de pago que el sistema financiero pone en circulación, y al numero de veces en que este cambia de manos como consecuencia de las transacciones que se realizan, esto último es la velocidad de circulación del dinero, que es una variable monetaria poco conocida y estudiada y que en general se presupone poco variable. En consecuencia si el PIB no crece un aumento de la cantidad de dinero deriva en subidas de precios, lo que ocurría en la España de los Austrias, y por ello los Bancos Centrales, como nuestro Banco Central Europeo (BCE), tiene encomendada la sacro-santa misión de vigilar el nivel de precios interiores a través del dinero que ponen en circulación los mercados financieros. Por ello, el aumento del gasto público financiado con nuevas emisiones de deuda les causa pavor y expresamente lo tienen prohibido. Sin embargo, cuando la necesidad obliga al rescate de los operadores financieros, es decir los bancos europeos, no se muestran tan recelosos con la ortodoxia monetaria, ya que en definitiva además de vigilantes de la ortodoxia monetaria también son los reguladores del sistema bancario, y por ello facilitan a la banca europea ingentes cantidades de dinero a tipos de interés reducidos.

Ante esta situación, la expansión de la base monetaria que decidió  el BCE debería según la teoría cuantitativa del dinero, debería haberse visto reflejada bien en un aumento del PIB o del nivel general de precios, y lo cierto es que no ha ocurrido ni una cosa ni la otra. ¿Cuál es pues la causa?. Si nos circunscribimos a la famosa igualdad la respuesta es clara: la velocidad de circulación del dinero ha disminuido; y si nos atenemos a los hechos hay respuesta para ello: “restricción crediticia”. En Europa se desconfía de todo de la viabilidad de las pequeñas empresas, de la capacidad de pago de los hogares, de la realidad de los balances bancarios, de la solvencia de los estados, y en consecuencia no se presta, y por tanto el dinero no circula. Los bancos prefieren así el dinero líquido, bien lo depositan en el Banco Central, o adquieren activos a corto plazo de bajo interés y eluden operaciones de largo plazo más arriesgadas, que es lo que se conoce en la teoría keynesiana como la “trampa de la liquidez”, y en estas condiciones una expansión del gasto fiscal financiada con una expansión de la base monetaria no tiene porque conducir necesariamente a una mayor inflación. Estos lo han sabido ver otros gobiernos y de ello se han beneficiado sus conciudadanos.

Aunque quizás habría que puntualizar que en Europa el dinero que no circula en los mercados de bienes acaba en el de la especulación, ahora con las deudas de los países periféricos que presentan elevados déficit por diversas y variadas causas. Así podría comenzar una nueva burbuja especulativa consistente en prestar a interés creciente a estados que se tienen que volver a endeudarse para pagar los intereses que se les adeudan.

Pero sigamos, analizando la circulación del dinero y la teoría cuantitativa en la economías actuales. Durante la gestación de la burbuja financiera-inmobiliaria los nuevos medios de pago que creo el sistema financiero debido a la falta de regulación de los mercados financieros americanos y europeos, origino una elevada circulación de dinero por todo el orbe que en nuestro país se reflejo en un elevado aumento de las transacciones inmobiliarias, de los precios de la vivienda y de la promoción y construcción de nuevas viviendas, de nuevo la famosa ecuación, pero con la particularidad de que  esta no distingue entre los mercados de bienes y servicios y de activos, y por tanto los aumentos de M×V se acaban transmitiendo a todos los mercados de bienes y de activos, reales o financieros, y a sus precios, y estos últimos, los de los activos, nunca han sido objeto de especial vigilancia en la ortodoxia de los Bancos Centrales. Son los años en los que a la vez que la vivienda se revalorizaron los metales, las materias primas y algunos productos industriales semitransformados. Los aumentos de transacciones y precios de los activos financieros (acciones) han sido además una constante en las últimas décadas, para ello sirve recordar la crisis de las punto com.

Ahora nos retrotraemos a los años 90 a la burbuja especulativa que sufrió Japón de la que se puede seguir su génesis en: www1.euskadi.net/ekonomiaz/downloadPDF.apl?REG=605, Antonio Torrero nos muestra alguna de las claves de la situación de la economía japonesa previa a desembocar en la burbuja especulativa, que de manera breve paso a enumerar:

–          El sistema bancario japonés tutelaba a las grandes firmas (las Toyota, Nissan, Sony, etc…) bien a través de participaciones de capital o créditos concedidos, de esta forma canalizaba el ahorro a las actividades exportadoras,  a la par que esta tutela era garante del particular sistema de gestión japonés basado en la laboriosidad, en un alto nivel educativo, y una notable homogeneidad de retribuciones, que hacia de los ejecutivos japoneses de las grandes multinacionales los peores pagados entre las grandes corporaciones industriales globales.

–          Las grandes corporaciones se fueron independizando de la tutela bancaria y se acercaron a los mercados financieros, es decir se empezaron a captar recursos a través de ampliaciones de capital, bonos convertibles, etc…

–          El sistema bancario a medida que perdía cuota en la financiación de las grandes corporaciones se dedica a prestar a empresas de menor tamaño, con clara preferencia a proyectos de empresas constructoras e inmobiliarias.

–          Se señala como fecha de referencia clave en la burbuja nipona los acuerdos del Hotel Plaza que en septiembre de 1985 impulsaron una fuerte revalorización del yen frente al dólar. El Banco Central redujo el tipo de interés para compensar los efectos recesivos de la apreciación del yen, y la expansión monetaria en vez de provocar una elevación de los precios de los bines, provocó un aumento de los precios de los activos e inició la burbuja especulativa.

–          Las grandes corporaciones también vieron en la revalorización de activos la gallina de los huevos de oro, y empezaron a obtener una mayor proporción de extraordinarios sobre los beneficios de su actividad corriente.

–          En Japón se revalorizó todo el suelo, las acciones y el anecdotario es rico y variado: las propiedades japonesas valían cinco veces mas que las de Estados Unidos, con la venta del palacio imperial se podría haber comprado toda california, o el hecho de que mientras las empresas japonesas cotizaban a un PER de 60,  las americanas lo hacían a uno de 15.

Al final, la burbuja estalló y se llevó por delante al sector constructor-inmobiliario, el sistema bancario, e incluso alguna de las grandes que acabaron en manos de sus competidoras europeas. Se produjo desconfianza y  restricción crediticia, que llevaron a la economía a en una década de malos resultados, de la que curiosamente empieza a salir por el impulso de la recuperación china sobre el comercio exterior japonés.

Como vemos los mecanismos de la ecuación cuantitativa son los mismos: aumentos de la velocidad de circulación de dinero (en forma de títulos que cambian de mano y bancos que dan la financiación adecuada) y aumentos de los precios de los activos durante la génesis de la burbuja, y disminuciones de la velocidad de circulación del dinero o restricciones crediticias con disminuciones en los precios de los activos, baja inflación y bajo crecimiento del producto real bruto.

El paralelismo entre lo ocurrido en Japón y en España es notable aunque también es cierto que la burbuja española no ha tenido ni de lejos las elevadas dimensiones de la japonesa, y sin haber originado una crisis bancaria de las proporciones del país oriental en España es evidente que las relaciones entre el sector bancarios y el constructor inmobiliario han sido estrechas.

Lo que la burbuja japonesa y las recientemente ocurridas enseñan es lo determinante que resulta el comportamiento de los agentes responsables de la ECONOMIA con mayúsculas (elites, grandes corporaciones, mercados financieros, etc…) sobre los de los de la economía con minúsculas ( hogares, pymes, etc…). La economía se ha hecho dual, y nadie duda que no es lo mismo trabajar para un corporación que para un pequeño negocio, entre otras cosas y a pesar de la presión que los primeros ejercen sobre los gobiernos para reducir su deuda y flexibilizar las condiciones laborales, porque al fin y al cabo van a acabar prejubilando sus excedentes a la vez que piden al resto de los trabajadores que alarguen su vida laboral. De tal forma que esa dualidad de la economía actual también a acabado afectando a los mecanismos de intemediación monetaria, las grandes corporaciones cada vez son menos dependientes del sistema bancario y han acabado por financiarse en mayor medida por operaciones fuera de los mercados organizados cada vez más sofisticadas, de forma que los mecanismos de transmisión monetaria han quedado fuera del control de los bancos centrales. El sistema bancario tradicional ante el mayor riesgo que entraña financiar a las pymes y negocios personales a acabado orientando su negocio fidelizando a la clientela mediante la extensión del crédito hipotecario, aún a pesar del menor margen de ganancias financieras, su riesgo es menor y tiene el atractivo de los beneficios derivados de las compensaciones que se exigen (uso de tarjeta, domicialización de recibos, comisiones varias, planes de pensiones, etc…). Como se ve las ganancias en el mercado  financiero dependen menos de los márgenes financieros derivados de los intereses cobrados y pagados y más del tipo y numero de transacciones que se financian. Y en estas condiciones los postulados clásicos de la política neoliberal no funcionan, y no hay en absoluto garantía de que una política que trate de estimular la oferta agregada a partir de la reducción real de salarios y ganancias de la competitividad, no se vea frenada por la desconfianza y la restricción crediticia derivada de una alta tasa de morosidad y la preferencia por la liquidez en el conjunto de las inversiones financieras. En consecuencia solo la intervención decidida del estado en la economía puede activar la circulación del dinero ya que este con sus programas de gasto publico lo que hace generar actividad a la par que facilitar las transacciones entre las empresas. Y si de gobernanza europea se trata  a la par que pedir disciplina fiscal a los diferentes gobiernos la UE, que recordemos no demanda ninguna reducción de gasto a sus bien pagados representantes y funcionarios, para variar podría lanzar un plan de inversiones en obra publica para todo el continente, pero si de comportamientos hablamos hay que reconocer que Durao Barroso no es Jacques Delors, ni los lideres de antaño son los de ahora.

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