DEMASIADO GRANDES PARA CAER

Francisco Parra. Doctor en Economía por la UNED.

Trabajar con red

Recientemente cayo entre mis manos el excelente ensayo de economía de David Anisi que lleva por titulo “Trabajar con red” y por subtitulo “un panfleto sobre la crisis”. El ensayo, que constituye toda una lección magistral sobre macroeconomía, se publico por vez primera en 1988, en aquellos años como ahora la tasa de desempleo de la economía española rondaba el 20 % y al igual que ahora la economía española trataba de salir de una crisis que se inició en 1973 con la subida del precios del petróleo por parte de los paises de la OPEP, a la subida de precios de las materias primas, le sucedió una espiral precios-salarios, y la economía española atravesó su particular calvario en la reconversión industrial que tuvo que acometer para hacer competitiva nuestra economía a un entorno internacional marcado por la incorporación de nuestro país a la CEE, y la liberalización del comercio internacional que se inició en 1986 con la Ronda de Uruguay. Sin pretender buscar analogías o diferencias entre la situación económica de nuestro país ahora y entonces, sorprende la actualidad del ensayo de David Anisi pasados 20 años de su primera edición.
El “panfleto sobre la crisis” trata en esencia de cómo el desequilibrio fundamental de los sistemas económicos es visto y afrontado por las diferentes escuelas del pensamiento macroeconómico: clásicos, neoclásicos, monetaristas, keynesianos, postkeynesianos y síntesis neoclásica-keynesiana. De hecho el viejo debate de las escuelas se ha vuelto a poner de actualidad con la crisis financiera y la recesión actual. Pero, sin embargo, lo que atrae del ensayo de Anisi, y de ahí su título y su vigencia al momento actual, es el término de “trabajar con red”, que en el simil cirquense que utiliza se refiere a los trapecistas que buscan la red protectora que les permita desarrollar su número sin miedo a un fatal desenlace. Y es que el sistema económico como organización social que es trata de construirse redes protectoras que les resguarden de las incertidumbres del devenir económico. Repasemos algunas de estas particulares redes:

Los consumidores.

Los consumidores tejen su red protectora en torno al estado del bienestar que les garantiza una educación, una sanidad, los servicios sociales y una pensión de jubilación para cuando dejan de percibir ingresos, protegidos, por tanto, de los desembolsos extraordinarios que requiere una “buena” educación, una “mala” salud o la falta de ingresos, pueden mantener un nivel estable de consumo e incluso ahorrar para, por ejemplo, acceder a la propiedad de una vivienda. Ni que decir tiene que no todos los hogares están en esta situación, pero no cabe duda de que en los países europeos la red cubre a la mayoría de los consumidores.

Los trabajadores.

Los trabajadores tejer su red protectora a través de la negociación colectiva buscando una legislación laboral que les proteja frente al despido injustificado, permita un cierto grado de desempleo parcial en lo momentos de crisis (son los ERE’s o las reducciones horarias alemanas que también se desean para nuestro mercado laboral), o una salida ordenada del mercado mediante jubilaciones anticipadas, y, en ultima instancia, la protección del desempleo si las cosas se pone feas. Ni que decir tiene que las redes laborales las disfrutan los trabajadores que ya están trabajando (los insiders) y no los recien llegados (los outsiders), ya sean estos jóvenes o inmigrantes. Por ello, no es de extrañar que la inmensa mayoría de los jóvenes españoles bien formados ansíe la red protectora que significa la función pública tal y como ahora la entendemos.

Las empresas

Las empresas también tejen sus redes, se agrupan en grandes corporaciones industriales mediante fusiones y absorciones, y una vez que se hacen “demasiado grandes para caer”, tienen garantizado su rescate por parte del estado, dada la problemática social y económica que su caída conlleva, este es el caso actual de los Golmand Sachs, los AIG, Bank of America, Fortis, Royal Scotland Bank, General Motors, etc.. y tantos otros “grandes” que han tenido que ser rescatados en esta crisis financiera. La versión local del demasiado grandes para caer, es la amenaza de deslocalización de actividades con la que estas corporaciones chantajean a los gobiernos.
Otra forma que tiene el entramado empresarial de tejer sus redes es abandonar los mercados abiertamente competitivos y diversificarse a los mercados cautivos de los servicios públicos: la energía, la telefonía, internet, la sanidad, todo ello está en el punto de mira de la gran corporación industrial. La variante local española es el interés que han mostrado las grandes constructoras en abrirse un hueco en los servicios de energía, abastecimiento de agua, saneamientos, etc….
Pero empresas hay grandes y pequeñas, y mientras las primeras, que son la menos, tejen sus redes protectoras con las mayores facilidades y efectividad, las segundas quedan al albur del mercado y ante situaciones como la actual, los pequeños negocios, siempre en precario equilibrio, acaban en el lado oscuro de la economía, es decir contratando trabajadores sin red y dejando de pagar impuestos; y así nos encontramos que mientras la crisis reduje en un 3,1% la producción según el INE, la perdida de recaudación tributaria alcanza el 30% en nuestro país.

El Estado

El estado aunque es quien debe de hacer efectiva la rede protectora de los demás agentes, también necesita sus propias redes protectoras frente a la competencia externa, los aranceles, las limitaciones al comercio internacional, los tipos de cambio, e incluso el control de movimientos de capitales, eran las redes de las que se valía el estado tiempos ha para hacer frente a la crisis financieras, de igual forma que en épocas pasadas era el INI la red protectora de una industria que como la española se caracterizaba por su autarquía.
Frente la los monopolios, el estado ha de tejer redes reguladoras para evitar los abusos y los privilegios de situaciones de exceso de poder económico, en la forma de comisiones reguladoras de los diferentes mercados, incluido el Banco Central, eficaces pero únicamente cuando de verdad funcionan y son ajenas a los intereses de los regulados.

Trabajar sin red

La visión liberal de la economía que ha imperado en estos tiempos ha desarmado las redes protectoras del tejidas por el estado: las comerciales, las cambiarias y las reguladoras, con el convencimiento de que el mercado “per se” es sabio y nunca se equivoca. Esta visión liberal de la economía ha atacado las redes de los trabajadores, debilitando los sindicatos e imponiendo la flexiguridad, es decir la ingeniería financiera aplicada al mercado de trabajo. Ahora va a por el estado del bienestar, así las grandes corporaciones industriales acabaran por pegarle el mordisco apetecido a los servicios públicos que no controlan. Entre tanto y con el beneplácito de los políticos aplican también la ingeniería financiera a los servicios colectivos en la forma de financiación estructurada, concesiones, encomiendas de gestión y fundaciones hospitalarias, y así se van destejiendo estas redes. Al tiempo salvo ellos, el resto a trabajar sin red.

Grecia

Llegados a este punto nos encontramos con la crisis griega, que según dicen cuesta unos 110.000 millones euros, mil millones más abajo o mil millones mas arriba, el caso es que los mercados se han vuelto locos pidiendo garantía a los países del euro, que, por otro lado se muestran cicateros en ofrecer tales garantías, a la vez que olvidad que no hace un añito pusieron sobre la mesa 80.000 millones para recapitalizaciones en Alemania, 28.233 millones para el RBS, 3.500 millones para reflotar el KBC, 9.400 para Fortis, ó 3.000 millones para DEXIA, por poner algunos ejemplos. Entonces la deuda pública no era ningún problema, era la solución.

Nueva economía

Detrás de la crisis griega, no cabe duda que vendrá la portuguesa, la española, la italiana, la francesa, la alemana, y también la americana, estados tan endeudados como el que más, y ello porque la reestructuración de la deuda de estos estados en la forma de propuesta para Grecia va a ser pagada por los trabajadores públicos y privados, los jubilados, los parados, el sistema educativo, el sistema sanitario, etc.., que mejor forma de desmontar las redes ciudadanas y liberar espacio para aumentar sus redes protectoras.

Y es que la red en la nueva economía es cosa privada, y eso es lo que se nos propone, las redes de los trabajadores, de los pequeños negocios, de los consumidores, de los jubilados deben de tejerlas ellos mismos mejorando su educación, ahorrando para tener una sanidad y una pensión de jubilación gestionada, claro está, por las entidades financieras privadas, y frente a la competencia internacional pretenden integrarnos en una supuesta economía del conocimiento, imitando el modelo americano de educación privada competitiva, claro que lo que no incluyen estos “pensadores” en sus estudios, es la nota a pie de página que precise cuantos ingenieros chinos, hindúes y brasileños, están convenientemente formados para atender a la economía conocimiento de la forma más barata y competitiva. Al final la banca gana, y es que la mejor manera que tiene este capitalismo de casino de tejer su red protectora es desplazar sus apuestas a aquellas zonas que les ofrecen mayor rentabilidad y menores controles. Y no nos olvidemos en Paris y en Pekín seguirán siendo demasiado grandes para caer.

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